Los
Ángeles del Infierno
Tarde
o temprano, a cada cerdo le llega su sanmartín y, así,
el que la hace la paga a manos de la democrática muerte. No lo
decimos por nada: sabida es nuestra afición a las frases lapidarias.
Por cierto, que el pasado 2 de abril moría en olor de santidad
(cloroformo, esputos y orines y jugos retenidos, todo acentuado por
la fuerte medicación) el ciudadano polaco Karol Wojtyla, por
mal nombre llamado Juan Pablo II (JuanPa para los amigos). El ciudadano
Karol ha sido Papa de Roma durante el último cuarto del pasado
siglo, tiempo sobrado para defender a los gobiernos fascistas de varios
continentes y para mantener una política criminal en el terreno
de los anticonceptivos como prevención del SIDA y otras plagas
(castidad era la receta del muy bandarra, aunque los miles de sacerdotes
acusados de pederastia parecen tener un criterio propio).
Conviene apuntar que JuanPa no estuvo solo en su Cruzada: Regan Papa,
o algo así, de los EEUU y Margaret Thatcher, Madrastra
de Gran Bretaña, planificaron juntos, como tres auténticos
Ángeles del Infierno sobre la Tierra, una campaña dirigida
a exterminar cualquier disidencia anticapitalista que alentara en el
mundo.
Nadie cuestiona la financiación norteamericana de las guerrillas
fascistas de latinoamericana en el último tercio del siglo XX,
así como el apoyo en medios, formación y respaldo político
a las dictaduras que durante esas décadas asolaron la región,
bendecidas a su vez por el cetro criminal de JuanPa y por la garra férrea
de la Thatcher, entusiasta hada madrina de Pinochet. Paralelamente,
son numerosas las fuentes que denuncian la (presunta) desviación
de fondos vaticanos para la financiación del sindicato polaco
Solidaridad, gobernado por el cacique Walessa, y otros movimientos pro-capitalistas
de los países del Este (el de Praga, el de Hungría, dirigido
por el cardenal Mindzsenty). Según esta línea de investigación,
el Banco Ambrosiano sería uno de los canales financieros de esta
operación, que se saldaría con la quiebra del propio banco
y con la subsiguiente inyección de capitales procedente de grupos
como el Opus Dei o los Legionarios de Cristo, afines por otro lado a
la ideología ultra del difunto JuanPa y todopoderosos bajo su
papado (de hecho, el portavoz del Vaticano, Navarro Valls, y el camarlengo
papal (casi un jefe de estado interino) Eduardo Martínez Somalo
(el segundo apellido lo dice todo) provienen de las tinieblas opusinas.
Muertos Regan y JuanPa, y más domesticado ya el mundo, sólo
la Thatcher sobrevive a sus compinches, orquestadores todos de una época
de genocidio y crímenes varios contra l@s antifascistas del mundo.
¿Será posible que aún veamos a la Dama de Hierro
declarando en el Tribunal de la Haya por Crímenes contra la Humanidad,
antes de que ¡Dios no lo quiera! se muera de una puñetera
vez?
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