El Comité Mundial de Libertad de Prensa (WPFC) ha exigido a la Generalitat y al president del Parlament de Catalunya el desmantelamiento del Consell Audiovisual de Catalunya (CAC). Según dicho Comité, que engloba a 45 grupos pro libertad de prensa de todo el mundo, el CAC es "un órgano censor establecido por el Parlamento de Cataluña para detectar ‘informaciones inveraces’". En su crítica, su director ejecutivo llega a equiparar al CAC lo con los órganos de control de prensa utilizados durante la dictadura de Franco, asegurando que "…No se recuerda en España algo parecido desde los órganos censores franquistas". Mediante su comunicado, la WPFC insta a la Generalitat y al Parlament de Catalunya a "tomar las medidas oportunas para desmantelar cuanto antes el CAC, adhiriéndose a las normas internacionales de libertad de expresión y prensa" puesto que considera "injustificable que un órgano estatal sea el árbitro del comportamiento de un medio de comunicación".

De ser finalmente aprobado, el nuevo catálogo de enfermedades profesionales podría multiplicar por diez el número total de las mismas. El nuevo listado, que previsiblemente se aplicará durante el segundo semestre de este año, tendrá que someterse a los criterios y recomendaciones europeas, por lo que deberá de renovarse automáticamente por la Comisión de Salud y Seguridad. Con la nueva regulación ya en vigor deberán de investigarse las anomalías cancerígenas detectadas y aquellas con riesgo de derivar en dicho diagnóstico, además de realizarse un seguimiento de las enfermedades laborales a medio y largo plazo. Asimismo, será el Sistema Público de Salud quien otorgue la baja por enfermedad laboral, aunque en su redacción se admita que podrán ser el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) y las Mutuas de Accidentes y Enfermedades Profesionales quienes declaren y reconozcan las patologías. En caso de existir discrepancias entre ambas, será una comisión compuesta por el Sistema Público, el INSS y las mutuas quienes resuelvan el caso, si bien la última palabra al respecto la tendrá el INSS. Según un estudio, durante el 2004 habrían perdido su vida unos 7.000 trabajadores por patologías derivadas de su profesión, aunque estadísticamente sólo se registrase por tal motivo un fallecimiento. Otro señala que cuando el trabajador de baja por una enfermedad laboral se reincorpora al trabajo, en el 50% de los casos la empresa no ha corregido las condiciones causantes de su enfermedad, contribuyendo con ello a incrementar las consecuencias. Y aun hay quien dice que el trabajo es salud…

El Gobierno británico pretende empujar a un millón de personas incapacitadas al mundo laboral bajo amenaza de reducirles las ayudas sociales. Tan ingeniosa idea está recogida dentro de un paquete de reformas sobre el Estado del Bienestar presentadas por el "laborista" Blair a finales de enero. Como era de esperar la propuesta ha sido bien acogida entre la oposición conservadora, si bien hay quien sostiene que podría acarrearle problemas en su propio partido. La estrategia del gabinete pasaría por fomentar el retorno al empleo de 1 millón de los 2,7 millones de británicos que están exentos de trabajar por padecer enfermedades crónicas. Para ello, tiene previsto utilizar diversos "estímulos" que pasarían por asesorar y recortar progresivamente las ayudas a quienes no asistan a cursos de "reciclaje". Si tras pasar por dichas cribas el Estado les dictamina como actos para el trabajo, las ayudas se reducirían al nivel de cualquier desempleado. Obviamente, con dicha artimaña este corsario disfrazado de laborista pretende conseguir dos cosas: por un lado disminuir las ayudas sociales a sus conciudadanos en unos 10.000 millones de euros al año, y por el otro reducir la tasa del desempleo.

En diciembre del año pasado salía a relucir otro dato denigrante: una de cada cinco personas en España vive por debajo del umbral de la pobreza, teniendo que sobrevivir con menos de 372 euros al mes. Tan vergonzosa estadística era presentada, con el oportuno retraso, por el Instituto Nacional de Estadística (INE), y estaba recogida dentro de la Encuesta de Condiciones de Vida que dicho organismo realiza. Por sectores sociales, los mayores de 65 años y los menores de 16 son quienes tienen más representación dentro de dicho umbral. Por comunidades Autónomas las más desfavorecidas son Ceuta y Melilla y Extremadura, y las que menos Madrid y Euskadi. Dentro del citado informe vuelve a aparecer otro dato tan repetitivo como vejatorio: los hombres cobran un 17,3 por ciento más de salario bruto por hora que las mujeres.

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