EDITORIAL
El
Sistema Citibank
Hagamos un poco de historia. Muerto Franco y con los primeros planes
para reciclar su Régimen en flamante Democracia, se acometieron
los trabajos para mantener el aparato sindical como una más de
las herramientas con que el Estado ejerce su control sobre la ciudadanía.
Para ello, fue necesario adaptar los sindicatos verticales del franquismo
a un nuevo contexto en el que renacían viejas centrales y nacían
algunas nuevas. Ante una sociedad inquieta y con ilusiones políticas,
como era la de aquellos últimos 70, se imponía crear los
resortes que anularan la libertad sindical sin necesidad de ilegalizarla
escandalosamente. Esos resortes serían las subvenciones y la
aniquilación de cualquier central que pretendiera permanecer
fuera del juego de las elecciones sindicales.
Creado así el escenario para un nuevo sindicalismo, del que CCOO
y UGT son la apoteosis, los cuadros del sindicalismo vertical reflorecieron
en forma de pulcros y burocráticos liberados sindicales.
No descubriremos nada nuevo si, al analizar el corporativismo de estos
liberados, señalamos la aparición de una nueva casta social,
equidistante de l@s asalariad@s y de la Patronal, pero cuya subsistencia
depende de los dineros del Estado. Y ya se sabe que no hay que morder
la mano que da de comer.
Al hilo de todo esto, queremos recuperar hoy, por su valor ejemplar,
un caso que ilustra muy a las claras cuáles son las miserias
de la casta sindical: hablamos de los sobornos millonarios que Citibank
pagó a CCOO, UGT y FITC (Federación Independiente de Trabajadores
del Crédito).
Resumiendo, una reciente sentencia judicial ha confirmado que Citibank
pagó a estos tres sindicatos (?) 650.000 euros a cambio de amañar
al menos cuatro negociaciones laborales, cuyo resultado fue la pérdida
de derechos adquiridos de l@s trabajador@s y de un importante recorte
de plantilla. Además del dinero, Citibank incentivó
a María Jesús Paredes, Francisco López y a Francisco
Baquero, altos cargos de CCOO, con un viaje a EEUU y con varios PC portátiles
para el sindicato.
Visto todo el tinglado y puesto el sistema al descubierto, no sería
de extrañar que, cualquier mal día de estos, veamos en
la tele a Chus y a los dos Paco deleitándonos con su particular
versión del spot publicitario más repugnante que hemos
visto nunca; así, collar al cuello y abultado sobre asomando
de algún bolsillo, los sicarios nos tranquilizarían afirmando:
El Comité de Empresa de Citibank manifiesta que la empresa
siempre le ha tratado con cariño y dignidad
.
Porque Roma sí paga a los traidores, al menos mientras los necesita.
volver