Constant. Una aproximación

Mateo Rello

El pasado 1 de agosto moría en Amsterdam, a los 85 años de edad, Constant Anton Nieuwenhuis, Constant.
El nombre de este artista resultará tal vez familiar a l@s lector@s de “Soli”, pues ha aparecido en varios de los trabajos que, sobre los situacionistas, venimos publicando en nuestras páginas. No en vano, Constant fue uno de los fundadores del Grupo Cobra así como el creador del proyecto New Babylon, la perla iconográfica del urbanismo unitario preconizado por la Internacional Situacionista (IS). Hablaremos ahora de todo esto.
Constant fue, en sus orígenes, un pintor influido por el cubismo y el expresionismo. Como ha señalado recientemente Harry Ballet (necrológica aparecida en El País, 5/07/05), las ambiciones expresivas de Constant ampliarían sus horizontes tras conocer en 1946 al danés Asger Jorn, otro nombre fundamental de lo que luego será la IS; las aspiraciones de alcanzar una creatividad colectiva obligan ahora a introducir en el lenguaje artístico y sus debates elementos que van más allá de lo meramente pictórico.
En 1948, Constant funda, junto a los pintores Corneille y Appel, el Grupo Experimental holandés; ese mismo año, en noviembre, el Grupo se “federa” con otros en el colectivo Cobra (acrónimo de “Copenhague, Bruselas, Ámsterdam”), animal, por cierto, que utilizarán como emblema en sus diferentes iconografías y significaciones mitológicas (símbolo del movimiento, por ejemplo).
Cobra se reclamará como un grupo de vanguardia defensor de un arte espontáneo que permitirá fluir la creatividad y el deseo colectivos. Algunos de sus referentes: la pintura rupestre, los dibujos de los niños y los de los locos. Sobre los rasgos estilísticos definitorios del grupo, Willemijn Stokvis ha escrito “(…) una manera de pintar espontánea y directa, con colores casi siempre puros, sin mezcla, y vivos, cuando no estridentes. (…) Un precursor modélico de esta manera de pintar fue sin duda el lúdico Joan Miró en su etapa surrealista. Por lo demás, dentro de esas composiciones de manchas y líneas vemos seres fantásticos que a menudo parecen tener algo de hombre, animal y planta a un mismo tiempo, cuando en realidad son símbolos de la aspiración, compartida por todos los miembros de Cobra, de que el hombre vuelva a sus orígenes en la naturaleza, con los animales y las plantas.” (Cobra, Ediciones Polígrafa, Barcelona, 1987, pág. 20)
El influjo de Constat dentro de Cobra fue decisivo en lo que se refiere a la necesidad de buscar formas de creatividad colectiva. Hábil redactor de manifiestos, Constant escribe en uno correspondiente a 1948 (Reflex I*, septiembre-octubre): “La problemática época del arte moderno toca a su fin y después de ella vendrá un período de experimentación. De la experiencia adquirida en ese estado de libertad total será de donde habrá que extraer las leyes a las que la nueva creatividad tendrá que someterse. La dialéctica permitirá el nacimiento de una nueva conciencia que, a medida que vaya tomando forma, irá anunciando lo que salga a la luz, de manera más o menos consciente.” (op. Cit., pág. 31)
Inquieto y expectante, Constant abandona Cobra en 1950: su necesidad de experimentación y sus crecientes inquietudes políticas (también, dice Ballet, el hecho de que su mujer le ha dejado para irse con Jorn) le alejan del grupo que él mismo había contribuido a crear. Superada, pues, la “fase problemática”, el artista inaugura con pasión la “fase experimental”; París, Londres, Amsterdam serán los escenarios de sus andanzas. Sin embargo, pocos años después, en 1957, Constant volverá a coincidir con algunos de sus antiguos amigos en un nuevo proyecto, nacido también de la “federación” de distintos grupos: es, por fin, la IS.
En efecto, en julio del 57 se reunían en Cosio d’Arroscia (Italia), para fundar la IS, delegados de la Internacional Letrista y del Movimiento Internacional para una Bauhaus Imaginista (MIBI), fundado por Jorn en 1953. Pocos meses después, la IS ya cuenta con afiliados y secciones en Italia, Francia, Gran Bretaña, Alemania, Bélgica, Holanda, Argelia y los países escandinavos; casi simultáneamente, comienzan a producirse también las expulsiones y escisiones, casi nunca ajenas a la fuerte égida de Guy Debord, auténtico pontífice -como Breton lo fuera del surrealismo- de la IS.
La evolución de la Internacional Situacionista debió ser especialmente grata para Constant. Durante los primeros años, la IS se centró en el proyecto de realizar el arte en la vida de las personas, con especial atención a su cotidianidad (Rimbaud, Dada y el primer surrealismo son sus referentes “artísticos” en esta exigencia)**; poco a poco, se va haciendo preponderante otra realización (sin abandonar nunca la anterior): la de la Historia según su concepción marxista, esto es, la creación del ser humano por el propio ser humano a través de los siglos. Los situacionistas afirman con Marx que no habrá historia humana sin revolución social y a ella se consagran con la elaboración de una teoría que supere la ruptura ideológica de la Iª Internacional. La IS será un estado mayor sin tropas conspirando por esa revolución que permita al fin la realización total de la vida.
Constant tendrá un papel fundamental en la iconografía situacionista con su proyecto New Babylon. Una ciudad nómada (1958), expuesto actualmente en el Museo de la Haya. Las maquetas y litografías de esta Babilonia, fuertemente influida por la cultura gitana y el mito de la carpa circense, prefiguran una ciudad dividida en sectores en los que color, sonido y forma posibiliten ambientes diferenciados; la estructura de esta fascinante urbe situacionista consiste en diversos niveles y plataformas móviles
–cuando no directamente planificados para su destrucción periódica-, elevados sobre las ciudades existentes a modo de gran détournement (otra práctica que la IS toma de su predecesora, la Internacional Letrista, consistente en reciclar/desviar/manipular elementos anteriores para una creación o significación nueva).
New Babylon es un intento de plasmar los postulados del llamado urbanismo unitario (si el urbanismo capitalista se basa en la necesidad de almacenar y distribuir tanto mercancías como productores, el unitario se concibe como una disciplina total que ha de superar el propio urbanismo para integrar todo aquello que permita construir la ciudad de las situaciones). Pero, para entender New Babylon no basta con tener presente la teoría situ sobre el urbanismo; el proyecto lleva el sello inequívoco de una de las obsesiones de Constant: el laberinto. “¿El laberinto?, escribe Jean-Clarence Lambert, Creo que se trata del esquema vital, no me atrevo a decir el mito director, de Constant, y me parece que todo lo que ha concebido, imagino y creado se basa en él.” (Situacionistas. Arte, política, urbanismo, VV. AA.. MACBA, Barcelona, 1996, pág. 95). En “El principio de la desorientación”, el artista apunta así la honda motivación de este elemento: “La liberación del comportamiento exige un espacio social, laberíntico y al mismo tiempo continuamente modificable” (op. cit., pág. 87). Constant sabía que ese espacio fluctuante sólo surgiría tras cambiar el principio rector del urbanismo, la orientación, por su contrario. La plasmación ideal de ese trueque ha de ser el laberinto no estático, con varios centros y diferentes salidas*** porque salir ya no es lo necesario, sino deambular. Habrá que esperar, en todo caso, a la llegada de la IS para encontrar una formulación más elaborada de este modo de vida, no sólo con el urbanismo unitario; también, y más a corto plazo, los situacionistas dispondrán de la deriva**** para poner en práctica su forma de vivir la ciudad.
En el mismo texto, Constant se referirá a otro de los puntales teóricos de la IS, el ensayo Homo Ludens de Johan Huizinga (el holandés había pintado un cuadro homónimo en 1964). La referencia evoca una significación más amplia de todos estos procedimientos, cuya intención última es propiciar una revolución antropológica de la que surja la nueva vida: la libre investigación, el juego, la aventura serán la plenitud del arte por todos vivido*****.
Pese a las afinidades, Constant abandona la IS en 1960 e inicia el retorno a una concepción más clásica de la pintura. Tras este nuevo giro en la evolución del artista se percibe un cierto desengaño de lo que han sido sus afanes colectivos; por contra, un individualismo no exento de amargura y una cierta conciencia de derrota van minando su faceta más utópica. Instalado en su taller (el gimnasio de una antigua escuela), Constant mantiene sus investigaciones en torno al laberinto, tanto sobre la tela como mediante nuevas maquetas (había comenzado a trabajar con ellas en 1948). A través (literalmente) de ese laberinto, un elemento nuevo va ganando terreno: cierto aliento cósmico, un gran vacío cuya presencia, paulatinamente, se insinúa devorando las formas, diluyendo el laberinto, subyugando al observador, que no está tan a salvo como quisiera. Tierra de nadie (1973), La libertad insultando al pueblo y El reencuentro de Ubú y Justine (1975) son ejemplos de esta evolución insidiosa.
Con los años, la naturaleza, proscrita de la obra de Constant desde hacía largo tiempo, reclama su espacio y telas como Orfeo, en sus dos versiones de 1982 y 1983, parecen mitigar un tanto la angustia de cuadros anteriores (muchos de ellos dedicados al tema de la guerra), aunque sin alterar una mirada que ha sido, hasta el final, desvelada y dolorosa.
Acuciado por la inteligencia histórica y por una creatividad ecuménica, Constant ha vivido para investigar en las fronteras más lejanas de la expresión artística. Volvió cansado de un viaje tan largo y multitudinario para reencontrarse con un oficio que, si no le dio respuestas, no le negó seguramente un sentido de la vida, la que acaba de perder.
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*Por lo que respecta a las publicaciones específicas de Cobra, éstas fueron la revista homónima, de la que salieron 8 números entre marzo de 1949 y noviembre de 1951, y 4 números de un boletín llamado Le petit Cobra, sin olvidar el modesto sello editorial del grupo, Publicaciones Cobra.
**No se olvide que, precisamente, los situacionistas toman su nombre de la llamada creación de situaciones, una propuesta del letrismo. Este procedimiento consiste en emplear todos los medios tecnológicos existentes con el fin de crear ambientes, escenarios, situaciones en fin mediante las que un individuo o varios puedan satisfacer transitoriamente (ya no se crea para la posteridad) un deseo o vivir deliberadamente determinado estado o aventura. Tal será, según la IS, el nuevo arte, un arte sin espectadores, con actores que lo viven.
***También muchos de los cuadros de Constant presentan varios puntos de fuga simultáneos.
****La deriva: rastreo de las diferentes unidades de ambiente que constituyen nuestras ciudades; vagabundeo sistemático en busca de esos supuestos focos de irradiación psíquica para su delimitación y descripción. Tales cartografías, que aún hoy elaboran algunos colectivos esparcidos por el mundo y que tienen un no sé qué de esotérico, han de facilitar también una futura guerra de guerrillas urbana.
El contexto teórico de la deriva es la psicogeografía: “El estudio de las leyes precisas y de los efectos exactos del medio geográfico, construido o no construido [para crear situaciones], en función de su influencia directa sobre el comportamiento afectivo de los individuos” (Debord).
*****En New Babylon se dedica un sector completo, el amarillo, al juego.

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