EDITORIAL
¿Constituyéndonos?
Es
sabido que CNT no participa en procesos electorales. Negamos, sí,
pero no renunciamos: seguimos entendiendo la acción social y
sindical como parte de la vida de las personas, no como terreno de gestores
más o menos profesionales.
No obstante, en ocasiones es imposible sustraerse a determinados comicios
que, como el del refrendo de la Constitución Europea, se plantean
en blanco y negro, en Sí o No, y ante cuya temática callar
es otorgar. Así que, si bien nosotr@s no hacemos campaña,
tampoco podemos dejar de valorar algo que está en la calle sin
que la calle lo haya llamado.
Porque el texto de la Constitución viene a consagrar formalmente
como algo natural y deseable la economía de libre mercado. Por
supuesto, sería absurdo esperar que, ni remotamente, un programa
institucional cuestionara el marco general y hegemónico mejor
dicho, único de la economía mundial; otra cosa es
que, por si fuera poco, lo bendiga. Flexibilidad laboral y privatización
de los servicios (y de los derechos) públicos quedarían,
pues, garantizados (e, insistimos, legitimados) con esta Carta Magna.
En segundo lugar, la Constitución reivindica el Ejército
como uno de los elementos cohesionadores de la Unión, asume el
concepto de guerra preventiva y salvaguarda los pactos con la OTAN,
brazo armado de la dictadura mercantil.
Por último, y aunque sea un tema ajeno a nuestras reivindicaciones,
conviene aclarar que esta Constitución refuerza el papel del
estado como suplantador de los conceptos de pueblo o nación,
proscribiendo cualquier modo de identidad colectiva que no sea el de
patria.
Capitalista, militarista y estatista: ésta es la Europa que quieren.
No seamos sus cómplices.
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