EDITORIAL

Desfilando por Dios y por España

Con su proverbial tufillo de ignorancia, estupidez y maldad, la España secular ha tomado las calles para demostrar que treinta años no son nada; que el que tuvo, retuvo; que cuatro lustros de franquismo no pasan en balde. Así, lo que algunos han llamado «ejercicio democrático» no es sino el exabrupto de un sustrato tan profundo como rancio que se manifiesta, precisamente, contra cualquier noción o modalidad de Democracia, sea ésta del cuño que sea.
En efecto, la España de Franco, legitimada y amparada por su brazo político, el Partido Popular, y bendecida literalmente por la Conferencia Episcopal, está saliendo últimamente mucho a la calle: contra la negociación con ETA; contra la devolución de los papeles de Salamanca; contra los matrimonios entre homosexuales; contra las políticas hidrológicas no-aznarianas... El tono general de estas manifestaciones nacional-católicas tan a la contra está caracterizado, como siempre, por la agresión y el insulto, por la grosería y el oscurantismo; otro tanto se puede decir de la escuadra mediática que viene flanqueando este desembarco de fachas en nuestras calles: obispos de vocecita meliflua (¡no dejéis que los niños se acerquen a ellos!) y psiquiatras de museo de cera compiten en un espectáculo bochornoso contrario a la razón y a la dignidad de las personas. Formando parte de este mismo circo, la Asociación de Víctimas del Terrorismo se ampara en la condición de sus miembros para chantajear a toda una sociedad, víctima, en efecto, del terrorismo... del terrorismo capitalista, que el relamido Alcaraz, mamporrero del PP, siempre se ha cuidado muy mucho de denunciar.
La vieja España oligárquica y caciquil, mafiosa y ultramontana goza de buena salud. El desfile de sus hordas es prueba suficiente. Bajo sus banderas victoriosas y su paso alegre de la paz, las contemplamos sin poder resolver la íntima, antigua paradoja del servilismo criminal: aunque tienen corazón de lobo, desfilan como borregos por un Dios sanguinario y una patria oprobiosa.

 

 

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