Comunicado
de la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias
Tras varios años de aparente inactividad, la Federación
Ibérica de Juventudes Libertarias (FIJL) vemos la necesidad de
hacer un análisis público sobre el transcurrir de nuestra
teoría y práctica.
Varios han sido los motivos de nuestra invisibilidad en este tiempo.
El primero y fundamental ha sido el efecto que la represión ha
tenido sobre nosotros, tanto colectiva como individualmente. No hemos
sido capaces de hacer frente a la importante oleada represiva que ha
sacudido a nuestro movimiento en esta última época, habiéndose
visto frustrados nuestros proyectos y minando nuestra moral. Pero ahí
hemos estado, con más pena que gloria, aprendiendo a raíz
de estas situaciones de verdadero conflicto, de lucha abierta y cara
a cara contra el Estado. Somos conscientes que hemos perdido esta batalla,
pero de la derrota sacamos nuestras referencias que nos hacen madurar
tanto política como personalmente.
El segundo motivo principal de nuestro inadvertimiento, es la continua
discusión y maduración en el debate sobre las siglas.
Hace ya varios años que en nuestro seno surgió el planteamiento
sobre la necesidad de tener unas siglas o, más bien, de usarlas.
Así pues, si en un principio las posturas se centraron en torno
a siglas sí (las mismas u otras), siglas no, sin encontrar realmente
una respuesta que equilibrara los pros y los contras de ambas partes
y optando por la práctica “consensuada” de finiquitarlas,
la solución final a esta disyuntiva se encuentra cambiando el
planteamiento tras otra óptica: de cara al interior del movimiento
anarquista (o político en general si se prefiere) mantenemos
una referencia o identidad colectiva que nos permita opinar y posicionarnos
de forma conjunta como colectivo unido por lazos de afinidad; de cara
al exterior del mismo, conservarlas sería continuar con el auto-referencialismo
organizacional del que tanto hemos mamado y cuyas intenciones dirigistas
nos parecen tan claras. Esta postura es la que nos ha llevado a no firmar
unas ideas con 4 letras, ya que somos conscientes de que dichas ideas
pueden ser asumidas por el resto del movimiento, pertenezcan o no a
la Federación. Tenemos claro que la lucha diaria la llevan las
personas en la calle, y no las organizaciones, siendo nuestro objetivo,
a la hora de lanzar consignas o reivindicaciones, formar parte de dicha
lucha, y no el reconocimiento, el aplauso y la demagogia.
A día de hoy seguimos firmes en nuestras convicciones. Hemos
tenido que asumir que los tiempos y nuestras circunstancias personales
y colectivas han cambiado. Pese a todo, continuamos creyendo en la necesidad
de forjar un proyecto vital de lucha que abarque todos los frentes y
cuyo pilar básico sea una afinidad que se construye en torno
a la acción y el debate.
La FIJL, así, pretendemos que se vuelva a convertir en una organización
completa, con sentido en sí misma, ya que no somos las juventudes
de nadie, ni participamos de las estructuras clásicas de sindicato-partido-juventudes.
Si mantenemos esas siglas y no otras, no es por significado de cada
palabra que, por separado, poco nos dicen, sino por el contenido y su
evolución que tiene y ha sabido crear la Federación, sobre
todo en el transcurrir de esta última década.
Para concluir, esperamos que, con el esfuerzo de todos los que conforman
la amplia realidad del movimiento anarquista, seamos capaces de superar
el bache que nos han y nos hemos puesto. Es hora de salir de esa espiral
que no hace más que arrastrarnos más y más hondo.
Es hora de creer en nuestras posibilidades y empezar a actuar con autonomía
y determinación.
Federación
Ibérica de Juventudes Libertarias (FIJL)
Agosto de 2007
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