Sobre
el May Day 2005 de Barcelona, la represión policial y el boicot
al movimiento anarquista
Pocos
han sido los medios de des-información que han publicado algo
sobre la represión policial desplegada antes de la manifestación
del May Day barcelonés, y los pocos que lo han hecho se limitan
ha reproducir el informe policial que vincula la detención de
varios compañeros con una hipotética "violencia callejera".
Como suele ocurrir, entre la realidad y el atestado media un abismo.
Lo que sucedió realmente en la tarde del 1º de Mayo es la crónica
de un secuestro legal, consumado en el Guantánamo provisional
de la comisaría de la Verneda, que se produjo en medio de un
acoso policial digno de épocas pasadas. Hé aquí
un resumen de los hechos.
Minutos antes del inicio de la manifestación, convocada a las
18 h en la Plaça Universitat, el camión del Bloque Negro,
que partía del miting organizado por varios colectivos libertarios
entre ellos, CNT- en las Cotxeres de Sants, era asaltado en plena
Gran Via barcelonesa. Durante el asalto, se esposaba a 5 de los ocupantes
del camión, introducidos después en coches policiales,
mientras se obligaba al compañero que conducía el vehículo
a poner rumbo a la comisaría de la Verneda.
Paralelamente, se había desplegado un dispositivo policial tremendo
que sitiaba de hecho el centro de la ciudad, y se hicieron sistemáticos
los registros a quienes se dirigían al lugar de la convocatoria
llevando bolsas o macutos. El resto de vehículos participantes
en el May Day también era registrado antes de llegar al inicio
de la manifestación, y pronto se conocía la noticia de
que otra furgoneta había sido interceptada y multada con 1.200
euros, si bien en este caso no se produjeron detenciones.
Obviamente, la noticia de la detención de los 6 compañeros
provocaba el desconcierto en los organizadores del acto y el inevitable
nerviosismo entre nosotr@s. Pero el nerviosismo se convirtió
en indignación al saberse que la manifestación iba a comenzar
sin que se difundiera por megafonía la noticia de la agresión
policial; de hecho, algunos compañeros tuvieron que plantarse
delante del camión que abría la marcha para detenerlo
y poder avisar de la detención desde la megafonía de ese
mismo vehículo, no sin antes haber discutido vivamente con parte
de la organización del May Day, que quería impedir la
denuncia pública de las detenciones (denuncia que, lamentablemente,
tuvo que hacerse mientras el resto de vehículos, ajenos a todo,
proseguía con su efusión festiva de decibelios).
Instantes después, la manifestación empezaba su recorrido
por las calles del centro, lanzándose la consigna entre algunos
compañeros de realizar una sentada pacífica de varios
minutos ante la comisaría de Via Laietana. Su objetivo sólo
perseguiría exigir que nos informaran del motivo de la detención,
de la cantidad de compañeros implicados en ella y del lugar en
donde se encontraban, datos desconocidos en aquel momento. No obstante,
una vez iniciamos la sentada, parte de la organización, temerosa
de que se produjesen enfrentamientos con la policía, nos exigía
que renunciáramos a ello para no poner en peligro la participación
de los inmigrantes sin papeles, que corrían el riesgo de ser
deportados directamente. Frente a esa posibilidad, decidimos levantarnos,
lo que no hicimos sin mostrar antes a los organizadores nuestra repulsa.
Tan sólo 150 m más adelante, en la Plaça de la
Catedral, se disolvía la manifestación sin que, incomprensiblemente,
se dijese nada por megafonía. Al parecer, un acuerdo previo durante
la organización del May Day así lo había decidido.
Sin embargo, tal y como se habían estado desarrollando los acontecimientos,
pensamos que era necesario haber informado públicamente de lo
ocurrido antes de desconvocarse el acto.
En definitiva, la detención de nuestros compañeros carecía
de fundamento. Era una trama policial urdida tras haberse encontrado
en el camión varias piedras utilizadas durante la preparación
de una paella en los actos de la mañana, y una garrafa con gasolina
cuya única finalidad era alimentar el generador de corriente
para la megafonía del vehículo. Quedaba claro, pues, que
la policía pretendía provocar enfrentamientos durante
los actos de la tarde, lo que finalmente no ocurrió. A este respecto,
merece remarcarse una cosa: si a pesar de la provocación policial
no se originaron enfrentamientos fue porque el sector anarquista de
la manifestación cumplió su compromiso inicial de evitarlos.
Pero, insistimos: incluso habiendo dado un ejemplo de templanza y aunque
nos habíamos visto privados de explicar la situación de
nuestros compañeros, hemos de denunciar que parte de la organización
del May Day optó por impedir que se difundiera públicamente
su detención al finalizar el acto, algo que nosotros no hubiéramos
negado a ningún colectivo.
Sin embargo, con la manifestación ya disuelta, convenía
centrarse en los detenidos, proseguir con las averiguaciones, las llamadas
a los abogados y los intentos de una mínima coordinación.
Finalmente nuestras sospechas se confirmaban: los 6 detenidos estaban
en la comisaría de la Verneda, por lo que pusimos inmediatamente
rumbo hacia la misma para exigir su liberación.
La concentración ante la comisaría fue creciendo hasta
llegar casi al centenar de personas. Para nuestra satisfacción,
y dado el cariz mediático que podía tener lo sucedido,
la misma decisión política que supuestamente motivó
la detención de los compañeros parecía haber trasladado
ahora la orden de su rápida puesta en libertad. Rápida
hasta el punto de que, obviándose el trámite de la habitual
declaración ante el juez, bastaría con que se personasen
los abogados designados por los detenidos para que éstos fuesen
puestos en libertad en espera de una futura declaración judicial.
Así, a medianoche salía el primero de nuestros compañeros
en un goteo que no terminaría hasta pasada la 1 de la madrugada.
En vista de todo lo sucedido, y ya en libertad los detenidos, creemos
que ahora una de las prioridades ha de ser que, durante la próxima
reunión de valoración del May Day, se dé una explicación
de por qué la organización se negó a difundir por
megafonía la noticia de la detención.
Asimismo, pensamos que sería conviente replantearnos si, para
próximas convocatorias, es éste el modelo de May Day que
queremos: simplemente un día festivo y "fashion" cuya
única diferenciación con el de la manifestación
de los sindicatos institucionalizados es el nivel de decibelios musicales
que ahogan nuestras consignas y comunicados. Tanto da que reunamos más
o menos gente que los sindicatos pactistas que nos conducen a la precariedad
si, en el fondo, nuestra presencia en la calle va a ser también
un paseo lúdico.
De no tener claro todo esto, poco haremos en nuestros intentos de recuperar
la jornada de lucha que históricamente ha sido el 1 de Mayo.

Fotos
del camión secuestrado
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