EDITORIAL

Política por otros medios

La realidad, la dura y obstinada realidad, amanece cada día por el mismo lado que el Sol que nos calienta; como su curso, esa realidad nos parece inalteralble e inamovible, rigurosa como una condena. Poco podemos decir de ella que no conozcan bien quienes la padecen: precariedad e incertidumbre del trabajo asalariado, la consiguiente siniestralidad en el tajo (en efecto, trabajar mata), nuestro derecho a la vivienda secuestrado como botín de guerra de la bellaca aristocracia del ladrillo... Puro y duro terrorismo capitalista.
No hay horóscopo que nos informe de si las cosas van a cambiar (a cambiar para mejor, queremos decir), aunque parece poco probable, todo hay que decirlo. Pero dos cosas sí están claras. De un lado, no hay realidad que no pueda ser destruida y luego reconstruida, o, siquiera, modificada; y, de otro lado, que no hay más opción que la lucha, la dura y obstinada lucha, para intentar cambiar ese escenario de nuestra existencia. ¿Hará falta añadir que la continuidad de las situaciones desastrosas no tiene mejor garantía de éxito que nuestra pasividad?
Sea como sea, insistiremos en un punto: hay vida política después de las elecciones. Nuestro apoliticismo es beligerante con respecto a la actual democracia parlamentaria, cómodamente instalada en un voto cuatrianual y ferozmente intransigente con cualquier forma de participación política real, o sea, con toda forma de acción política que escape al control de los partidos. Asimismo, suelen oírse voces que lamentan el bipartidismo que polariza la vida política del Estado español; pero no es tan frecuente la denuncia del útil bisindicalismo encarnado por CCOO y UGT, auténtico frente amarillo que nos aplasta bajo el yugo de sus intereses burocráticos.
En ese doble ámbito, CNT, junto a otros colectivos y organizaciones, está luchando por mantener un tejido organizativo de auténtica raíz popular y de clase, dos conceptos malditos (y temidos) en el actual panorama de «civismo» oficial y domesticado.
Porque, en definitiva, organizarse y luchar está al alcance de cualquiera que quiera hacerlo, resistiendo ahora y siempre al invasor.

 

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