A
vueltas con el Patrimonio Sindical, un ejemplo de su podrida democracia
Pasa el tiempo y continúa la estafa, manipulación
e injusticia que ha supuesto el reparto por parte del Estado democrático
del Patrimonio Sindical. Todo lo que a ello concierne es un claro ejemplo
de cómo funciona esta democracia burguesa. Vamos a recapitular.
Crespo
(crespez@hotmail.com)
Extraído con autorización del autor de www.lahaine.org
(2-01-05)
¿Qué
es el Patrimonio Sindical (P.S.)?
Entendemos
por Patrimonio Sindical Histórico (PSH) aquel patrimonio incautado
a los sindicatos desde el golpe fascista que concluyó con la
dictadura militar comandada por Franco. El movimiento requisó
(robo) todo el material (locales, maquinaria, documentos históricos...)
a los sindicatos existentes hasta el momento: UGT y CNT que poseían
mucho, huelga decirlo, muchísimo patrimonio. Concretamente en
febrero de 1939 se establecía la ley de responsabilidades
políticas en la que se incauto todo el patrimonio sindical.
El patrimonio humano fue asesinado, humillado y exiliado. Los bienes
incautados a la CNT pasaron a manos de Falange Española.
Entendemos por Patrimonio Sindical Acumulado (PSA) aquel patrimonio
que fueron acumulando los sindicatos verticales en la época franquista,
sindicatos donde cotizaban y formaban parte del mismo trabajadorxs (a
lxs cuales se les restaban del sueldo la cotización) y patrones.
Con la llegada de la democracia se procedió a repartir
el patrimonio entre la Patronal y las organizaciones obreras.
Ambos conceptos resumen, a grandes rasgos, el significado de P.S.
¿Qué
ha pasado con todo ese Patrimonio Sindical desde que llegó la
democracia?
Evidentemente hasta que finalizó el régimen franquista
(por lo menos algunas de sus formas) la situación del P.S. fue
la misma antes descrita. Desde que llegó la democracia y los
sindicatos fueron legalizados éstos se organizaron para exigir
la devolución del P.S, tanto el Histórico como el Acumulado.
Se realizaron diversos actos reivindicativos incluso ocupaciones de
edificios pertenecientes al PSH y PSA que con el tiempo, algunos de
esos locales, pasaron a ser sedes oficiales de dichos sindicatos. No
fue hasta 1986 cuando se intentó regularizar jurídicamente
toda esta situación mediante la ley 4/86 en la que el Estado
se propone (eso dijeron) devolver los bienes incautados, entre ellos,
claro está, también los de CNT.
Ese mismo año el sindicato UGT recibe, por todo lo incautado
(PSH), 4100 millones de Pts. posteriormente se le han ido entregando
diferentes sumas económicas y bastantes locales. Alrededor de
20.000 millones de Pts. han sido devueltos a la UGT. Por su parte la
CNT ha recibido, muy posteriormente, menos de 250 millones de Pts. y
unos pocos locales. Sin embargo los historiadores han dejado patente
una y otra vez que la CNT tenía igual o incluso más PSH
que la UGT.
Para proceder a la devolución de PSH se han producido caminos
diferentes. Es decir, UGT apenas ha tenido que demostrar qué
bienes eran suyos, los diversos gobiernos que han pasado por el Estado
le han ido dando credibilidad a prácticamente a el total de sus
reivindicaciones patrimoniales. Sin embargo a la CNT se le han puesto
mil y una trabas, ha tenido que demostrar de infinitas maneras que bienes
fueron por ella utilizados, y, a pesar de ello, no le han devuelto ni
un 5% de todo ese PS.
Sin embargo según la ley 4/86 los derroteros para la demostración
del patrimonio debían ser los mismos para ambos sindicatos, a
pesar de ello, en ningún momento ha sido así.
¿Por
qué este desigual reparto?
Las excusas puestas por el Estado han sido muchas: que si la CNT
tiene poca representatividad, que si es un problema de la escisión
CNT-CGT, que si ha de demostrar todos esos bienes, etc... Sin
embargo los bienes materiales de CNT eran y deben ser de CNT independientemente
de su representatividad. Así mismo y evidentemente, deben ser
devueltos a la organización sindical CNT, no a otra. Pero no
sólo es así éticamente, sino que la propia justicia
burguesa dictaminó que así debía ser; tanto en
la ley 4/86 como en la sentencia fallada por el tribunal supremo y constitucional
del 89 (en la que se reconoce que es CNT, la parte clásica
de ésta, y sólo esta, la que debe gozar del PSH). Volvemos
aquí a comprobar que cuando no les interesa, lxs demócratas
no cumplen ni tan si quiera las leyes que ellxs mismos crean; y que
cuando las crean y las cumplen es simplemente porque existe la presión
y lucha social suficiente para que así sea.
En lo que respecta al PSA tras la transición el Estado
lo repartió entre quien entendía que eran sus verdaderos
propietarios, así se distribuyó entre la patronal (como
si necesitaran el dinero y fuera legitimo dárselo) y algunas
centrales sindicales. Sobre el PSA hay toda una serie de disposiciones
para el uso, desde la ley del 86, que está en manos de la Comisión
Consultiva de Patrimonio Sindical. Es una comisión paritaria
formada por 6 miembros de organizaciones sindicales, dos de UGT, dos
de CC.OO, uno de ELA-STV y uno de la Unión Sindical Obrera, y
seis de la CEOE y CEPYME. Por otra parte, hay luego otros 12 miembros
que son funcionarios del ministerio de Trabajo más el presidente,
que es el subsecretario del Ministerio, que hace valer cuando le conviene
el voto de calidad, lógicamente. Esta comisión es encargada
de repartir adecuadamente el PSA a los sindicatos históricos
y no históricos. Pero a pesar de que un fallo del Tribunal Constitucional
de 16 de noviembre de 1983 reconoce el derecho de CNT a no
ser discriminada en su derecho de libertad sindical en la cesión
de uso de locales de la Asociación Institucional de Servicios
Socioprofesionales, la heredera de ese patrimonio acumulado que se genera
con las cuotas que pagaban los trabajadores y la patronal durante el
franquismo. Se han hecho gestiones por muchas vías,
pero el boicot sistemático que se ha hecho a CNT ha sido tremendo
en todos estos años. La CNT ha sido continuamente apartada de
esta comisión, alegando dudosa representatividad. Así
mismo han sido rechazadas todas sus solicitudes para gozar del PSA.
El Estado, mediante esta comisión, ha preferido que muchos edificios
y plantas permanezcan vacías antes que dárselos (devolvérselos)
a la CNT. Ni que decir tiene que siempre que ha podido se lo ha dado
a otros sindicatos, casualmente todos aquellos que reciben subvenciones
y se presentan a elecciones sindicales. Dicen que la CNT no tiene representatividad;
sin embargo sindicatos recientes y no históricos como la USO,
de dudosa representatividad, gozan de todo tipo de privilegios
a éste respecto; no sólo les han donado infinidad de locales
pertenecientes al PSA sino que además forman parte de la comisión
que lo regula.
Por todo ello se puede afirmar, sin miedo a equivocarse, que el Estado
no ha querido devolver, de una manera descarada, todo lo que le pertenece
a la CNT. Posiblemente porque si a la CNT le devuelven los más
20 mil millones de pesetas que históricamente le pertenecen (como
le han devuelto a UGT) y los susodichos locales, no los va a (mal)gastar
en liberadxs y en cursos del INEM. Los van a gastar en propaganda, en
conflictos y en dificultar todo lo posible la labor del Estado-capital
que no es otra que la de oprimirnos día a día. Ésta
es la verdadera razón de tan desigual reparto: miedo al sindicalismo
revolucionario y favoritismo al sindicalismo de servicios que funciona
más como una agencia de seguros que como un sindicato de clase.
El Estado tiene y sabe con todo detalle desde 1978 cuáles y de
quién era el PS, sin embargo siempre se ha negado a facilitar
tales datos a la CNT. Los cenetistas siempre han insistido en que no
solo es una cuestión material sino de dignidad. Devolver aquello
por lo que lucharon cientos de miles de compañerxs. En definitiva,
recuperar la memoria histórica.
¿Qué
ha hecho la CNT desde la transición hasta ahora para
reivindicar todo este proceso?
Muchas han sido las acciones de reivindicación del PS por parte
de la CNT. Concentraciones, reparto de propaganda, ocupaciones del P.S.
que ha servido para establecer, mediante la expropiación al estado,
sedes de la anarcosindical, etc
La más sonada fue el 5
de diciembre de 1996 donde cientos de personas, la mayoría pertenecientes
a CNT, realizaron una concentración frente a la sede de Centro
Económico y Social (CES) en Madrid. Más de un centenar
de cenetistas decidieron entrar en el edificio del CES para ocuparlo
simbólicamente exigiendo que el ministro de trabajo, por aquel
entonces Javier Arenas, concediera una reunión para tratar el
tema del PS que la CNT llevaba más de 20 años esperando.
La negativa del ministro fue clara, mandó entrar a los antidisturbios
en el edificio del CES a desalojar como fuera a los allí congregados.
Así lo hicieron, hiriendo y deteniendo a varias personas que
participaban en la protesta. A su paso destrozaron diverso material
que luego se imputaría a lxs cenetistas encerrados.
Por su parte más de 600 cenetistas y simpatizantes que les apoyaban
fuera del CES empezaron a protestar por el centro de Madrid exigiendo
la inmediata puesta en libertad de sus compañerxs detenidxs y
manteniendo la exigencia del encuentro con miembros del Ministerio de
Trabajo. Encuentro que se produjo, aunque lo silenciaran la administración
y todos los media, que quedó una vez más en promesas incumplidas.
Los
medios de comunicación en su línea: manipulación,
desinformación; la voz de su amo
Al día siguiente los medios de comunicación eran un ejemplo
de manipulación mediática al servicio del Estado-Capital.
Los periódicos titulaban a bombo y platillo Los anarquistas
de la CNT destrozan el CES, la sede del dialogo Social, los telediarios
y medios radiofónicos hablaban de la sinrazón
del vandalismo anarquista. Ningún medio habló de las reales
causas del problema: la devolución del PS que el franquismo requisó
a la CNT y el Estado que se autodenomina democrático todavía
posee. Javier Arenas, ministro de trabajo, aseguró que la CNT
nunca había solicitado nada a ese respecto. ¡Mentira!,
la CNT había buscado por todas las vías la devolución
del P.S., incluso un fallo del Tribunal Constitucional del 16 de noviembre
de 1983 le daba la razón en tanto en cuanto no debía ser
apartada del reparto de éste. Numerosas cartas se enviaron al
Ministerio de Trabajo para agilizar la devolución del P.S pero
éste siempre dio la callada por respuesta.
El CES, lugar donde estado, patronal, UGT y CCOO, pactan la rendición
anualmente de la clase trabajadora había sido testigo de una
reivindicación justa y legítima. Sin embargo en Marzo
de 2004 se procedió a juzgar a lxs 117 militantes anarcosindicalistas
de la ocupación por penas abusivas y destrozos que la policía
había cometido.
UGT
y CCOO también en su línea: al lado del Estado y el capital
También al día siguiente de la ocupación de CES
aparecían en las portadas y fotos de todos los medios, junto
a Javier Arenas, los respectivos Secretarios Generales de UGT y CCOO,
condenando un acto irracional, injustificado y vandálico
que ensucia las siglas de la CNT se atrevieron a decir. Curiosamente
lo decía el máximo representante de CCOO que poco puede
hablar de su PSH básicamente porque no existía tal sindicato
en aquellas épocas, y sin embargo gozan de prácticamente
todo el PSA allá donde existe. Por su parte, Cándido Méndez,
representante del sindicato que ha cobrado parte de lo que le pertenece
a CNT (en su mayoría cuando gobernó el PSOE) no pudo por
menos que criminalizar a ésta. Resultaba curioso ver a los tres,
parásitos todos ellos que viven de la política y el sindicalismo,
llamando vándalos a los anarcosindicalistas que se
niegan a vivir de ello y han reclamado de 1000 maneras distintas durante
más de 20 años lo que les corresponde. Una vez más
queda patente el sucio olor de su democracia y de sus interlocutores
válidos
Conclusiones,
un ejemplo particular que nos lleva a un sistema global
En la actualidad la situación sigue de manera similar. La CNT
se sigue moviendo en muchos frentes para conseguir que les devuelvan
su PS. En el ámbito jurídico en el año 2003 salió
una sentencia favorable a la anarcosindical para que se proceda a la
devolución de sus bienes históricos. Aunque ya se están
acostumbrando a que las sentencias, por favorables que sean, no impliquen
hechos justos. Se han producido recientes ocupaciones en Asturias, Catalunya,
Andalucía.... en los edificios del PSA que se han establecido
como sedes de la CNT en esos respectivos lugares. Y los actos de protesta
se han sucedido en muchos sitios tales como Zamora. Pero el Estado sigue
reteniendo, con la ayuda de los restantes sindicatos, todo ese precioso
patrimonio que consiguieron mediante la lucha, cientos de miles de trabajadorxs
y que el franquismo les arrebató.
Muchas han sido las críticas a la CNT por todas estas reivindicaciones
que si reclaman la propiedad privada, que si eso es como pedir
subvenciones, que si hablan de su patrimonio... Lo
cierto es que, como ellos dijeron mediante su órgano de expresión
confederal: Nos hemos negado a recibir subvenciones y otras
prebendas. Pero no creerá la administración estatal que
vamos a dejar que nos roben apoyados en la impunidad que goza dicha
administración. Debemos ser los únicos que en un sistema
que legitima la propiedad privada se nos niega dicho derecho. Y estaríamos
dispuestos a desprendernos de dicha propiedad si los demás hicieran
lo mismo. A pesar de todo la CNT ha seguido realizando su acción
sindical y social en contra de todas las trabas. No han conseguido pararnos.(...).
Nuestro objetivo es claro: la transformación social, y éste
no lo podrán parar todos los juicios, los robos, atropellos,
ataques... Si nosotr@s tenemos claro qué es lo que podemos esperar
del entramado sistema del Capital y el Estado, ell@s deben saber lo
que pueden esperar de nuestra organización y de nuestra militancia
(1)
Por algo tan razonable como es la simple cuestión que conlleva
la devolución de un Patrimonio que incuestionablemente perteneció
a la CNT o a los trabajadores y trabajadoras que se vieron en la obligación
de cotizar a un sindicato que tenían que compartir con patrones
y representantes del glorioso movimiento el entramado monárquico-capitalista
que nos a tocado vivir ha enseñado su peor cara. No quiero ya
imaginar como se puede poner el sistema, su gloriosa globalización,
los poderes financieros y la mayoría silenciosa si las exigencias
fueran tales como el fin del trabajo asalariado o la propiedad privada.
Desde una visión más global todo lo antes descrito deja
entrever muchos aspectos de esta democracia burguesa, sobretodo cuando
se la pone entre las cuerdas: represión, engaño, manipulación
mediática, persecución de organizaciones revolucionarias,
contradicciones constantes en sus representantes, en sus leyes, en sus
tribunales, pocas promesas, ningún hecho, favoritismos a los
sindicatos de estado... Todo ello además desde la Transición
hasta la actualidad ¿Les suena esto de algo?
1- Extraído del Periódico CNT. Febrero de 2004.
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