EDITORIAL
Nueva reforma laboral: ¡cuerpo a tierra!
Será que las desgracias nunca vienen solas o que la Internacional
Neoliberal funciona mejor que la obrera, el caso es que el nuevo proyecto
de reforma laboral viene espoleado por las prisas de la Comisión
Europea, que recela en vano- de tanta negociación, y por
el último aviso del FMI acerca de la inviabilidad del estado
del bienestar europeo (la alternativa, claro, es el modelo estadounidense,
enemigo de cualquier cobertura social).
Ni que decir tiene que la receta de la reforma en ciernes es potenciar
la flexibilidad del mercado laboral, como si el marco actual no fuera
ya bastante flexible, con un 90% de contratación temporal; para
frenarla, Gobierno, CCOO-UGT y Patronal no han tenido mejor idea que
reducir la indemnización por despido improcedente (de 45 días
por año a 33) para los nuevos contratos, indefinidos sólo
de nombre, y quizás también para el resto.
Paralelamente, se propone que, dado el superávit de la caja de
la Seguridad Social, los empresarios coticen menos por l@s trabajador@s,
reducción concedida graciosamente ya que serán est@s trabajador@s
quienes la paguen con pensiones más reducidas.
En fin, que las desgracias nunca viene solas y que, ya se ve, no hay
dos sin tres ni contrato indefinido cuando es indefinida la precariedad.
Lamentarse sirve de poco: luchar es más fructífero (tanto
como inevitable).
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