E D I T O R I A L 

1º de Mayo, 2003: nuevo panorama, viejos males
Acaba la invasión de Iraq y con ella culmina la ofensiva que un importante sector del capitalismo inició tras el 11-S. El Imperio ha llegado un poco más al Este, avanzando a sangre y fuego hacia las fuentes del oro negro, hacia las llaves del Poder Absoluto.
Por su causa, otra vez el viejo fantasma de la Guerra nos ha manchado a tod@s en lo que nos une: nuestra condición humana. Pero esta vez, las falacias con que los gobiernos intentan ocultar las motivaciones económicas de toda guerra, y su naturaleza naturalmente criminal, han tenido como respuesta una movilización popular multitudinaria y de consecuencias aún incalculables.
Desde los días de Seattle, numerosos indicios apuntaban a un resurgir de la capacidad crítica de la sociedad civil, lo que equivale a decir, directamente, a la recuperación de su única conciencia posible. Pero esta vez, los indicios han explotado mundo adelante y las calles son un hervidero de inquietudes y de preguntas.
Inevitablemente, los intentos de capitalizar y domesticar toda esta vida no se han hecho esperar y, bajo el disfraz de las buenas intenciones y de una fraternidad impostada, las golosinas electorales llueven por doquier.
Como otros colectivos que se esfuerzan por combatir estas imposturas y por aportar a la sociedad estructuras viables de auto-organización, CNT trata de responder a las expectativas y a las exigencias que recorren las calles y ellos nos obliga a un debate impostergable.
¿Cuál es el sindicalismo que esta sociedad necesita? ¿Cuál es su razón de ser? Replantearse la acción anarcosindicalista exige entender que lo necesario, hoy por hoy, es algo tan básico y tan complejo a la vez como recuperar la conciencia de clase en una clase que, según se dice, ya no tiene conciencia de serlo. Porque el mundo del trabajo no es algo tan difuso como la postmodernidad ha pretendido que fuera, y porque sobran las condiciones objetivas —más aún, obvias— que siguen agrupándonos en esa vieja categoría de clase: trabajo asalariado y precarización son nuestras señas de identidad colectiva.
Por más que se predique lo contrario, no hay fin de la Historia ni de las ideologías que pueda negar esas evidencias, ni nuevas y mágicas herramientas que superen al sindicato en la defensa de ese colectivo.
Sin conciencia ni herramienta básica, no puede haber postura crítica ni respuesta colectiva frente a la confusión y a la represión. Por eso, ni el pensamiento puede ser único ni tiene por qué ser débil para aceptar matices y divergencias que nos unan por encima de las diferencias.
En fin, la falta de certezas y de esperanza colectiva sólo beneficia a quienes sí las tienen, y baste recordar aquí que, tras cuestionar la vigencia de todas las utopías, el capitalismo nos está obligando a vivir su propio sueño, que es nuestra pesadilla.
Romper con ese mundo es nuestra opción. Recuperar la vida es nuestra apuesta.



POEMAS

¿Qui sinó tots –i cadascú per torna–
podem crear des d’aquests límits d’ara
l’àmbit de llum on tots els vents s’exaltin,
l’espai de vent on tota veu ressoni?
Públicament ens compromet la vida,
públicament i amb tota llei d’indicis.
Serem allò que vulguem ser. Debades
fugim del foc si el foc ens justifica.

Miquel Martí i Pol
del llibre «L’àmbit de tots els àmbits» (1981)

Revolución
Y es que, a pesar de todo, creedme, escuchadme: vale la pena.
Vale la pena ver los ojos brillar, ver las calles arder.

Pues antes del fracaso, la posibilidad llena una vida entera
y el miedo y la ternura, y el odio y la esperanza
de los ángeles que sí, van a caer
alzan el velo y todos escuchamos el motor del universo.

Frente al alumbramiento y frente a la inminencia
la vida se despeina, se desnuda, se quema.
Creedme, es lo único que vale la pena.

Adán Olisipo
1891- 1936
Poeta, periodista y miliciano libertario


LA VINYETA


BUZON
DE LA SOLI

Reflexionar para cambiar
Antes de nada conviene aclarar que nuestra carta no pretende levantar polémicas ni suscitar enfrentamientos, todo lo contrario. Su objetivo, tras los últimos acontecimientos acaecidos en nuestra organización, es contribuir a una reflexión seria y profunda de lo ocurrido y evitar que se repitan. Aclarado esto, allá vamos...
Las incógnitas planteadas el año pasado tras la conmemoración de 1º de Mayo conjunto de la CNT catalana, parecen estar desvelándose. En aquella ocasión se intentaba dar alas a una unificación esperada, ya no tan sólo por la mayoría de la militancia cenetista, sino por buena parte del movimiento libertario. Tras varios años de convocatorias separadas, el ritmo de contactos se aceleraba sorprendentemente para llegar a una precipitada «boda» en mar abierto que dejaba varios cabos sueltos. En teoría, posteriormente se tenía que llegar a algún acuerdo, a algún puerto donde echar amarras y poner fin a una odisea de varios años. Pero no ha sido así, y esta circunstancia ha vuelto a propiciar el cese de los contactos entre las dos regionales de la CNT en Catalunya y la conmemoración de nuevo 1º de Mayo –otro más– separad@s. Sin duda habrá más de un@ que se congratulará por ello, pero tampoco dudamos que algún otr@ optará por coger su salvavidas y saltar por la borda.
Las dos convocatorias ante una fecha tan emblemática ya se han realizado, originándose las consiguientes diferencias de criterio y discusiones. ¿Cómo se ha llegado de nuevo a esta situación? Quizá desde un principio han existido dos velocidades de crucero distintas, habiendo quienes pretendían llegar a una definitiva unificación sin deparar en el cómo, y quienes no piensan poner el «timón automático» hasta que el itinerario y el rumbo no esté definitivamente consensuado.
Contemplado la estela dejada es posible llegar a entender –nunca a compartir ni justificar– alguna tensión surgida recientemente. Como si olvidásemos que lo que nos une es infinitamente mayor que lo que nos separa, y llevados por la inmediatez de un 1º de Mayo que ya está a las puertas, vuelven a aflorar unos hechos tan lamentables como endémicos, no ya sólo de nuestra organización, sino del movimiento libertario. Es por ello que nos preguntamos: ¿tienen cabida en una organización anarquista las acusaciones sin fundamento? ¿Es posible asumir sin acatar las decisiones mayoritarias incluso no siendo las defendidas por un@ mism@? ¿Son las descalificaciones sistemáticas una táctica utilizada para «quemar» a quien piensa distinto?
En nuestra particular travesía la mezcla propiciada por el vaivén de todas estas cuestiones es peligrosa, más aún si la militancia no es capaz atajar en su momento una dinámica que realmente nadie desea. Como si cayésemos en una trampa –intencionada o no–, la defensa de la opinión de un sindicato en cualquier comicio puede llegar a ser extenuante. Se nos olvida que un Pleno no es otra cosa que aportar las decisiones tomadas en asamblea por cada sindicato para su posterior cómputo. Y ya está. Nada más. El resto sobra, especialmente si viene precedido de enfrentamientos tan inútiles como ilógicos. Las discusiones que se propician una vez cotejados los votos sindicales son las que fomentan la oposición entre compañer@s, degradando la relación entre ell@s y condicionando absurdamente los planteamientos y colaboraciones posteriores.
Desgraciadamente, y ojalá nos equivoquemos, quienes forman parte de alguna organización libertaria saben de qué estamos hablando. Aun siendo enriquecedor respetar la implicación y posicionamientos individuales dentro de un colectivo, a menudo caemos en situaciones propias de otros postulados, saltándonos unos valores tan elementales como el respeto y el apoyo mutuo.
En la calle siguen emergiendo numerosas protestas sociales, la última la invasión de Iraq. Aunque puedan estar siendo alentadas por los mismos medios de comunicación que nos criminalizan, lo cierto es que estamos dejando pasar una buena oportunidad para aportar en bloque nuestro ideal libertario. Esperamos que en su salida a la superficie esta nueva generación que está creciendo, más comprometida socialmente, no dañe seriamente nuestro casco institucionalizándose y tengamos que arrepentirnos.
Por nuestra parte, y por el momento, ante la nueva convocatoria fragmentada de un 1º de Mayo anarcosindicalista, mucho nos tememos que los temidos icebergs puedan asomar en cualquier momento por el horizonte.

L@s mosketer@s

Envios a: «La Soli», c/ Joaquin Costa, 34, entlo.
tel. y fax 93 318 88 34.
E-mail: soliobrera@hotmail.com


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