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La
CNT de LHospitalet
(Barcelona) está llevando una campaña que pretende recabar
la mayor colaboración posible. El contencioso es con la cadena
de supermercados Schlecker, dedicada principalmente a la venta de productos
de droguería y limpieza, y se inició el pasado 5 de febrero,
fecha en la cual la compañera estaba de baja médica. El
motivo que se ha alegado para justificar el despido es la sustracción
de 3.000 euros en distintos ingresos que se debían hacer a una
entidad bancaria, por lo que la denuncia también está siendo
tramitada por vía penal. La acusación cae por su propio
peso, ya que aunque en su contrato se estipulaba que debía efectuar
los ingresos bancarios, nunca los había realizado, estando encargada
de ello otra persona. En un primer intento de mediación con la
empresa, previo al juicio, no se ha producido ningún acuerdo, por
lo que la denuncia está siguiendo su curso en espera de juicio.
L@s compañer@s de dicho sindicato solicitan vuestro apoyo extendiendo
las protestas en aquellas localidades donde Schlecker tenga algún
tipo de representación.
Para más información podéis informaros por teléfono
(93 448 28 55)
o e-mail: cnthospi@hotmail.com
Según un estudio dirigido por
un catedrático de economía de la Universitat Autònoma
de Barcelona para una empresa de trabajo temporal, los inmigrantes residentes
en España tienen un nivel de formación medio superior al
conjunto de la población española. El estudio, basado en
los datos de la Encuesta de Población Activa, ha roto el tópico
basado en que los inmigrantes tienen una bajo nivel educativo. A pesar
de desempeñar habitualmente trabajos de calificación menor
y del bajo índice de estudios presente en el colectivo de
inmigrantes africano (69%), los resultados arrojan unas cifras comparativas
que respaldan dicha conclusión. Un 29% de los inmigrantes, frente
al 22% de la población española, tiene un nivel de estudios
elevado (diplomados y superiores); otro 28% frente a un 20% cuenta con
estudios secundarios (obligatorios y no obligatorios), y un 43% frente
al 57% posee estudios primarios o inferiores.
El sector textil, tradicionalmente
ligado a la economía sumergida al contar con numeros@s emplead@s
que trabajan sin contrato en sus hogares, ha dado nuevamente muestras
del alto nivel de explotación laboral que padece. El provecho que
algun@s empresari@s acostumbran a obtener merced a la Ley de Extranjería
es evidente. Much@s de l@s emplead@s que contratan proceden de la inmigración,
no tienen la documentación necesaria, trabajan en la clandestinidad
y no hablan ni entienden el idioma, circunstancia que hace aún
más difícil el organizarse para combatir su situación.
Hace unos días han salido a la luz dos casos que evidencian lo
expuesto. El primero en la localidad de Mataró (Barcelona), donde
5 talleres clandestinos de confección regentados por personas de
origen chino han sido desmantelados. Los locales no sólo eran utilizados
como talleres, además eran el hogar clandestino de l@s emplead@s,
que trabajaban sin contrato y consiguientemente sin papeles que regularizasen
su situación. Tras esta operación policial han sido detenidas
4 personas. Cuatro de ellas son propietarios del negocio y el resto empled@s
indocumentad@s.
El segundo caso, con cobertura televisiva incluida, hace referencia a
la detención de una empresaria de la que sólo se ha facilitado
su nacionalidad española, sus iniciales y su edad. La explotadora,
que posee un negocio en la localidad de Alcaudete de Jara (Toledo), ha
sido incomprensiblemente puesta en libertad al día siguiente de
su detención. Las imágenes, ampliamente difundidas, mostraban
cómo dentro de un zulo en forma de «L» de 50 cms. de
anchura se apretujaban 26 inmigrantes de origen rumano a fin de no ser
descubiert@s.
Las irregularidades en el mundo laboral
son un hecho desgraciadamente frecuente, pero más aún si
éstas se cometen desde la misma administración que predica
combatirlas. Mediante la contratación de personal eventual destinado
en el Plan Infoga para prevenir incendios, se ha estado vulnerando el
Convenio Personal Laboral de la Xunta de Galicia. Con el objetivo de ahorrarse
una parte considerable en salarios y de desligarse laboralmente de sus
contratad@s, la Xunta acostumbra a firmar con los ayuntamientos un acuerdo
por el que traspasa la gestión y contratación de las cuadrillas
empleadas a dicha administración local, como no, previa subvención
autonómica. Como la subvención ofrecida es inferior a los
salarios que marca el citado convenio, las contrataciones se hacen sin
que l@s emplead@s puedan acogerse a convenio alguno, pagándoles
y poniéndoles unas condiciones laborales totalmente arbitrarias.
Esta fórmula, que al parecer no encuentra ningún obstáculo
en el INEM, se ha venido utilizando con cientos de contratos ilegales
durante varios años, siendo inexistentes las inspecciones de trabajo
convincentes. No obstante, la cosa puede cambiar. Recientemente se han
conocido las sentencias firmes de dos denuncias presentadas por dos compañeras
de la CNT de Galicia que han demostrado haber trabajado durante 3 meses
en unas condiciones laborales deplorables. En las denuncias ha quedado
al descubierto el compadreo existente entre el gobierno autónomo
y diversos ayuntamientos gallegos. Las sentencias conseguidas responsabilizan
a la Xunta de Galicia y al ayuntamiento a responsabilizarse de la diferencia
salarial existente entre lo pagado y lo marcado en el convenio, dándose
la circunstancia de que a una de ellas, en tan sólo 3 meses, se
le adeudan 1.800 euros (300.000 ptas.). Con esa victoria, se ha desmantelado
esta trama administrativa de contratación fraudulenta, siendo por
tanto obligatorio el pago marcado por convenio en todos los contratos.
Aun a sabiendas del escaso éxito
de la convocatoria de partir ésta únicamente desde nuestra
organización, distintos sindicatos de la CNT venían reclamando
desde hace semanas la necesidad de una huelga general ante la invasión
de Irak. Tal posibilidad fue reivindicada y compartida con otros colectivos,
convocándose finalmente un paro general de 24 horas durante el
pasado 10 de abril. Ante del oportunismo reflejado por los habituales
sindicatos y partidos políticos, hemos vuelto a poner de manifiesto
que la huelga general, el boicot y la desobediencia civil, entre otras
cosas, son nuestras principales herramientas para transformar un sistema
económico capaz de justificar todo tipo de atrocidades, incluido
una invasión armada con claros fines colonialistas.
La formación de los desempleados
en un área tan significativa como las nuevas tecnologías
descendió durante el pasado año a la mitad. A tenor de datos
hechos públicos por el mismo gobierno, de los más de 120.000
beneficiarios del 2001 se ha pasado a algo más de 52.000. Por comunidades
autónomas, nuevamente Madrid, seguida de Euskadi, Castilla La Mancha
y Galicia, ha sido la que más cursos de formación «dice»
haber impartido. Esta circunstancia puede estar reflejada en otro dato:
l@s internautas madrileños son l@s que más recurren a internet
para encontrar trabajo. El perfil medio de quienes utilizan este medio
es de personas licenciadas, entre 25 y 35 años, pero con escasa
experiencia laboral. El 40% de quienes están inscritos en bolsas
de trabajo de internet no han trabajado nunca o su experiencia laboral
máxima se limita a tan sólo 2 años. Visto esto, pocas
perspectivas de empleo fijo pueden esperar quienes acceden a un sector
laboral en alza pero altamente inestable y precario.
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Ahora
más que nunca, anarcosindicalismo
Un anarcosindicalista
En estos últimos años de exagerada globalización,
donde el capitalismo ha hecho redoblar tambores de guerra, los políticos
y los sindicatos «mayoritarios» bien se nos han pintado este
desdibujado trazo de bienestar, donde parece ser que el beneficio del
capital sea el buen camino.
La realidad que nos toca vivir es muy diferente. Montajes policiales,
la precariedad y explotación en el trabajo, las protestas vecinales,
etc., nos enseñan la verdadera cara del sistema, ésa que
la gente no quiere mirar, o más bien no saben ver. Es cierto, el
movimiento obrero está siendo manipulado y desencantado con el
sindicalismo. Obvio si el modelo que impera de defensa es el que te muestran
CCOO y UGT, que se preocupan más de tener gente liberada, de recibir
subvenciones, de regularizarnos de empleo o de cursillos, que de la lucha
contra el capital.
Llevamos dos siglos de luchas obreras continuas y conquistas notables,
pero parece ser que las burocracias sindicales existentes ya se encargan
de borrar de la memoria de la gente estos hechos y las tácticas
que tanto nos han dado. Sí, el asamblearismo, la acción
directa y el sabotaje, fueron y son cosas de las que ya ningún
sindicato (CCOO, UGT y sus hijos) hablan ni practican, niegan ese enfrentamiento
directo con el empresario y lo sustituyen por papeles de despachos. Ya
no hablan del sabotaje tan dañino para el capital, de métodos
empleados como el «go canny» (a mala paga, mal trabajo) que
consiste en vender tu fuerza según lo que te remuneren por ella.
Es decir, si tú vas a comprar una máquina intentas comprar
toda la potencia de esa máquina al mínimo precio para que
desarrolle el máximo trabajo; el obrero es la máquina y
su fuerza la potencia el empresario nos intentará pagar (comprar)
lo menos posible a cambio de que nosotros produzcamos lo máximo
posible. O sea, a esto se le aplica el «no te canses», aunque
claro, si te estipulan una producción mínima se puede optar
por sabotear la calidad. Este método de lucha en los siglos XIX
y XX dio grandes conquistas y de él ningún sindicato mayoritario
habla (existen infinidad de métodos como éste). Otro método
factible puede ser «la huelga de celo» (obstruccismo) que
consiste en un proceso de sabotaje al revés, en aplicar con un
cuidado meticuloso los reglamentos, en realizar la labor que cada cual
tiene a su cargo con una prudente lentitud y un cuidado exagerado (es
muy factible en empresas de comida rápida).
El sindicalismo se ha convertido en un mero administrador del reparto
de las migajas que el capitalismo nos da. Han borrado lo que debe ser
un sindicato, han tirado por el suelo la unión de los trabajadores/as
soñadores y conscientes de un mundo nuevo, han debilitado la lucha
tanto hasta el punto de abandonarla, han vendido al obrer@.
Ahora más que nunca es necesario el anarcosindicalismo, el combativo
de acción directa, el autogestionado, el que no pacte con el que
explota, el que sólo entienda una palabra, LIBERTAD.
Nueva
huelga indefinida en Tomares
Seguramente
recordaréis el conflicto que la CNT de Tomares (Sevilla) llevó
a cabo el año pasado. Tras varias semanas de huelga indefinida
l@s emplead@s en la empresa Pilsa, dedicada a servicios de limpieza y
recogida de basura, consiguieron un duro pero importante triunfo (ver
«Soli 309»).
La contratación del servicio de limpieza de dicha localidad corre
actualmente a cargo de la empresa «Ferrovial Servicios» (FERROSER),
donde l@s mism@s compañer@s están constituidos como sección
sindical de CNT. Según manifiestan, aunque sus condiciones han
mejorado tras la huelga de 22 días del año pasado, la empresa
ha incumplido muchos de los acuerdos conseguidos. Debido a ello se llevan
presentadas más de 80 demandas individuales ante los juzgados de
lo Social, intentándose negociar un convenio de empresa hasta ahora
infructuosamente.
Entre los acuerdos arrancados el pasado año, está una cláusula
de garantía laboral que impone a la empresa la obligación
de readmitir a cualquier emplead@ en caso de despido improcedente, de
forma que sea ést@, y no la propia empresa, quien pueda optar entre
dicha readmisión o bien una indemnización. La cláusula,
con vigencia de un año, concluía el pasado 9 de marzo.
Sabedores de la combatividad sindical demostrada, la empresa está
intentando deshacerse de la sección sindical de CNT, pretendiendo
incumplir además los compromisos adquiridos. La situación
ha llegado hasta el extremo de amenazar con despedir a toda la sección.
Ante tales expectativas, l@s compañer@s han convocado una nueva
huelga indefinida que empezó el 17 de marzo, siendo sus reivindicaciones
las siguientes:
- La vigencia indefinida de la cláusula de garantía laboral.
- La negociación de un convenio de empresa.
- El cumplimiento íntegro del acuerdo firmado el pasado año.
- La revisión salarial del año 2002 y la subida correspondiente
al 2003.
Esta huelga se prevé más difícil que la anterior.
FERROSER está intentando romper la unidad de la sección
sindical, y está afiliando a otros empleados a UGT (sin pagar cuotas)
a fin de crear una sección sindical fantasma de dicha organización.
Asimismo, la Delegación de Trabajo ha fijado unos servicios mínimos
que superan el 50% (más del doble del año pasado).
Por si esto fuera poco, aunque la totalidad de la plantilla está
secundando la protesta, FERROSER ha traído un camión con
personal desde Huelva, circunstancia por la cual ya se han presentado
las correspondientes demandas. Este nuevo intento de deshacer la lucha
se está efectuando con la connivencia del ayuntamiento, gobernado
por el PSOE. La recogida de basuras se realiza bajo una fuerte protección
policial que ya ha originado dos detenciones y varios heridos, encontrándose
las negociaciones rotas en el momento de redactar la noticia.
Las movilizaciones tras varios días de huelga siguen adelante.
Además de las manifestaciones-caceroladas que se vienen desarrollando
en la localidad, recientemente se llevó a cabo un encierro de mujeres
y niñ@s en la alcaldía que tuvo que ser desalojado por la
policía. Asimismo, una acción de apoyo que ha tenido cierto
seguimiento mediático en la prensa y la televisión autonómica
tuvo lugar cuando se cumplían 10 días del inicio de la huelga.
En uno de los edificios más altos de la localidad unos compañeros
se solidarizaron subiéndose a él durante 2 horas y desplegando
una pancarta de apoyo al paso de la manifestación.
Las medidas coactivas promovidas desde FERROSER para conseguir el fin
de la huelga siguen adelante. Lo último ha sido el envío
de varias cartas anunciando el despido por motivos disciplinarios a 4
compañeros, algo totalmente ilegal.
Ante tales expectativas se solicita el mayor apoyo solidario posible,
ya sea acudiendo a sus convocatorias de movilizaciones, protestando vía
telefónica o por fax a la empresa y al ayuntamiento, extendiendo
el conflicto a otras localidades donde FERROSER tiene contratados sus
servicios, o aportando cualquier sugerencia o ayuda económica.
Para quienes queráis información permanente sobre la huelga
se ha habilitado un teléfono: 600 019 658.
Quienes deseéis enviar vuestra protesta, podéis hacerlo
dirigiéndoos a las oficinas del Grupo Ferrovial (Fax: 91 586 26
77 y 95 922 84 52) o correo electrónico (e-mail: mail@ferrovial.es);
o bien al Ayuntamiento de Tomares (fax: 954 15 38 54).
También se ha abierto una cuenta corriente para quienes queráis
apoyar económicamente su lucha:
0049 - 5423 - 23 - 2695021674
Nissan, intento de doble escala salarial
Uno de los sectores que más directamente
se está viendo afectado por la globalización económica
es el automovilístico. El traslado de la producción a países
donde la mano de obra es más rentable para las empresas está
siendo utilizado por éstas para conseguir una mayor flexibilidad
laboral, es decir, unas condiciones laborales más precarias. Y
en esa terminología de trileros, donde las palabras pasan a tener
un nuevo significado más aséptico, es donde los llamados
sindicatos mayoritarios acostumbran a refugiarse de sus traiciones.
Participando en las estrategias coactivas de las empresas, muchos comités
pactan unos convenios laborales cada vez más precarios. Así
pues, no es de extrañar que acaben asumiendo lo inasumible, como
ocurre con las doble escala salarial. Aceptar su implantación es
ir contra el lema «igual trabajo, igual salario», tan propio
del movimiento obrero. El caso de SEAT ya fue revelado en su día
por la sección sindical de CNT en la empresa. En él CCOO
y UGT terminaron por legitimar la contratación de nuev@s emplead@s
que pasaban a cobrar ostensiblemente menos por desempeñar trabajos
idénticos (ver «Soli 308»).
Recientemente el caso de Nissan ha saltado a la palestra. Esta empresa,
también del mismo sector e igualmente con una importante implantación
en Catalunya, ha intentado introducir en su convenio patronal una doble
escala salarial para l@s nuev@s contratad@s. En ellos se pretendía
plasmar una rebaja de hasta un 17% cuando, curiosamente y al mismo tiempo
que se acordaban tales rebajas, se tramaba una subida salarial para los
300 supervisores que iba a suponer un desembolso mayor que el pretendido
ahorro.
¿Por qué y cómo se ha paralizado el acuerdo? Pongámonos
en situación. Antes de nada es conveniente aclarar que por esas
fechas las elecciones sindicales estaban a la vuelta de la esquina. Días
antes Nissan había alcanzado un acuerdo con UGT y SIGEN (Sindicato
Independiente del Grupo de Empresas Nissan), donde se acordaba la doble
escala salarial. Sea por frenar lo aceptado en otras empresas, sea por
estar en plena campaña, CCOO y CGT, integrantes también
del comité de empresa, llevaban separadamente el caso al Tribunal
Superior de Justicia de Catalunya, donde dicho acuerdo se ha paralizado.
La respuesta de Nissan ha sido la coacción. Para ello ha optado
por congelar los sueldos y amenazar con el traslado a otros países
de un nuevo modelo de automóvil que, según dicen, iba a
realizarse en las factorías catalanas. Josep Maria álvarez,
secretario general de la UGT en Catalunya, se despachaba utilizando también
este pretexto para justificar la traición de su sindicato. Aducía
que estaban obligados a «adoptar medidas de flexibilidad pactada
que se deben concebir para garantizar la ocupación estable y de
calidad». Asimismo, dejaba entrever el trasfondo real del asunto
al manifestar que «el pretendido debate sobre la flexibilización
de las relaciones laborales fruto del contexto de recesión económica
necesita algo más de tranquilidad que la que ofrece un proceso
de elecciones sindicales». De no ser así, ¿cómo
puede alcanzar CCOO acuerdos similares en otras empresas del mismo sector?
Por si acaso, antes de las elecciones convenía dejar el camino
allanado. La empresa, interesada en desatascar el proceso en el que se
encuentra el convenio de empresa, el día anterior anunció
su intención de negociar un nuevo acuerdo con el comité
que saliese elegido. El propio Joan Coscubiela, secretario general de
CCOO en Catalunya contestaba que su sindicato «tiene capacidad para
negociar».
Lógicamente, tras celebrarse las elecciones parece que se anuncia
cierta calma, aunque será esclarecedor comprobar cómo se
deshace el entuerto. A pesar de que UGT ha perdido 3 delegados en el camino,
los sindicatos firmantes del convenio anulado siguen contando con mayoría
en el comité de empresa. Por su parte, y como era de esperar, desde
CCOO ya se han arriado las velas y se ha hecho un llamamiento a la UGT
destinado a conseguir una unidad sindical que les permita «hacer
un sindicalismo de clase».
Ante la trayectoria sindical y oportunista al que ambas organizaciones
nos tienen acostumbrados sólo cabe plantearse a «qué
clase» de sindicalismo se refieren. ¿Al de trileros?
No
al encarcelamiento de los encausados
de la Huelga General
Durante
la huelga del 20 J, y a raíz de las movilizaciones, se efectuaron
numerosas detenciones en todo el estado. Tres de las personas detenidas
en Barcelona han sido condenadas a prisión, por lo que hacemos
un llamamiento a la solidaridad para impedir su encarcelamiento.
En los últimos años, nos enfrentamos a un deterioro acelerado
de las condiciones de trabajo, agravado por las políticas sociales
y laborales aplicadas por el PP (entonces el decretazo, retirada del PER,
privatizaciones...). El grado de descontento y crispación desembocó
el pasado 20 de junio en una Huelga General, a la que el gobierno respondió
con un bloqueo mediático, la minimización de una participación
que tod@s sabemos fue masiva, y una brutal represión que contó
con más de «1.000 intervenciones» policiales de las
que resultaron docenas de detenidos en piquetes de todo el estado.
En Barcelona, los piquetes sufrieron desde la media noche el control y
el acoso por parte de la policía secreta y los antidisturbios.
De madrugada se produjeron las primeras cargas contra los huelguistas
en los polígonos industriales, en el transporte público
no se respetaron los servicios mínimos que el gobierno pretendía
imponer y no salió ningún periódico a la calle. Ya
ascendían a 5 los piqueteros detenidos cuando las diversas movilizaciones,
en las que participaron más de 200.000 personas, recorrieron el
centro de la ciudad durante la tarde. Una de ellas finalizó con
un concierto en la Plaza de la Catedral, donde se reanudaron los altercados
frente al edificio de Fomento del Trabajo, un «Pizza Hut»
que permanecía abierto y la Caixa de Catalunya. Posteriormente
diferentes grupos de policías detuvieron a un total de 23 personas,
algunas de ellas mucho más tarde y lejos de la plaza.
Tres personas fueron detenidas por los mossos desquadra en el barrio
de Gràcia y, tras permanecer dos días en los calabozos,
fueron puestos en libertad con cargos de desórdenes públicos
y daños. A pesar de la interposición de un recurso por parte
de una de las abogadas, fueron sometidos a un juicio rápido que
se efectuó en el plazo de un mes. Durante el juicio, la juez suplente
Carmen Murio Gonzales, del juzgado penal n.º 3, impidió declarar
a varios testigos de la defensa, ignoró procedimientos judiciales
en perjuicio de los compañeros y en general se mostró descaradamente
tendenciosa a favor de los intereses del fiscal, en sus conclusiones niega
la credibilidad de los testigos por haber acudido a la manifestación.
La sentencia ratificó la petición fiscal de 2 años
por desórdenes públicos, 20 meses de pena-multa por daños
(10 meses de cárcel o 3.600 euros) a cada uno y una indemnización
millonaria de 66.780 euros que la Caixa de Catalunya pretende cobrar y
otra sin especificar a la guardia urbana. La pena-multa, en vigor desde
la reforma del código penal de 1996, es un tipo de condena que
canjea la cárcel por dinero. En este caso, al ir ligada a una indemnización
desorbitada podría condenar a prisión a los compañeros.
Esta modalidad de castigo, cada vez más empleada en conflictos
laborales como de otro tipo, discrimina claramente a l@s más precari@s
y refuerza la invulnerabilidad de los más poderosos.
La audiencia provincial tras volver a rechazar testigos, desestima los
recursos y se ratifica en la sentencia que pasa a ser firme. Tal y como
han ido las cosas y si no hacemos por impedirlo, podría suponer
el ingreso en prisión de los tres compañeros por no poder
afrontar el pago de las indemnizaciones que exige Caixa Catalunya, entidad
que en el 2001 facturó un total activo de 29.222.32.000 euros y
que además cuenta con un grupo financiero en el que figuran compañías
de seguros (Ascat Vida y Ascat Corredoría), inmobiliarias... La
composición del consejo de administración de esta entidad
de carácter supuestamente «público» merece ser
señalada: un tercio está en manos de empresas principalmente
vinculadas al PSC, otro tercio pertenece a la Diputació de Barcelona,
controlada por el mismo partido, y el restante está en manos de
los sindicatos SEC (Sindicat dEstalvi de Catalunya), CCOO y UGT.
Asimismo, mantiene suculentos contratos con la Universitat Autónoma
de Barcelona (UAB) y con la Universitat de Barcelona (UB), así
como la obligación a todos los estudiantes de abrir en Caixa Catalunya
su cuenta para poder matriculase.
Por todo esto, planteamos una campaña urgente de solidaridad con
los represaliados de la huelga, enfocada a lograr que la Caixa Catalunya
no exija una indemnización, evitando así el encarcelamiento
de los compañeros. Para que la campaña sea efectiva, es
necesario que se impliquen en ella el mayor número de organizaciones
obreras (sindicatos, asambleas, comités...) que sea posible y que
actuemos con rapidez pues disponemos de pocas semanas para paralizar el
proceso en lo que respecta a Caixa Catalunya. Por supuesto que este llamamiento
a la solidaridad se extiende a todo tipo de colectivos sociales que se
sientan implicados, pero consideramos que debemos ser aquellos que llamanos
y participamos activamente en la huelga los que asumamos el compromiso
de solidaridad con los detenidos en piquetes y manifestaciones. Es necesaria
la difusión lo más rápida posible de este texto a
través de los canales que tengáis a vuestro alcance, así
como del modelo de fax a la Caixa de Catalunya que lo acompaña
(de no ser así lo podréis encontrar en la página
web que firma abajo). Además se está coordinando acciones
de apoyo para principios de abril, de momento os convocamos a una concentración
frente a su sede central en la Av. Catedral para el próximo 10
de abril a las 18 h. Para hacer concentraciones el mismo día los
que estéis fuera de Barcelona podéis encontrar en la web
www.caixacatalunya.com un directorio de todas sus oficinas en todo el
estado e información sobre su estructura interna, negocios,...
Por otra parte, a mediados de marzo les ha llegado a otras tres personas
detenidas durante la huelga de Barcelona, la petición del fiscal
que entre cárcel y pena-multa asciende a cinco años en total.
Informaremos en cuanto sepamos más a la vez que os pedimos que
nos hagáis llegar al correo en la web encausados20j@sindominio.net,
información sobre la represión de la huelga general.
Para contribuir económicamente con la campaña hemos abierto
el número de cuenta:
3139-89-2100831421 en la Caixa de Pensions (alguna tenía que ser).
Grupo de Apoyo a los Encausados del 20-J
www.sindominio.net/encausados20j
Dos
años después: Sintel seguimos siendo todos
La lucha de los trabajadores de Sintel ha sido una de las más representativas
de los últimos años en el campo de las reivindicaciones
laborales. Los más de seis meses del «Campamento de la Esperanza»
en pleno centro de Madrid dieron a este conflicto una gran presencia mediática,.
Pero con el paso del tiempo, acabada ya esa protesta, la situación
ha dado un giro evidente.
Las reivindicaciones de Sintel nacen de la situación iniciada en
1996, cuando la filial de Telefónica (aún empresa pública),
es «vendida» a la familia Mas Canosa, cabecilla de la oposición
anticastrista en Miami. A partir de ahí la corrupción empresarial
y política con la pasividad o complicidad de dos gobiernos,
el último socialista y el de la primera legislatura del PP
lleva a una situación límite a los trabajadores: despidos,
impago de nóminas y finalmente la quiebra de la empresa tras 11
meses sin pagar los sueldos, con los trabajadores totalmente desprotegidos.
De ahí la ocupación de la Castellana y la creación
de un campamento que funcionó de forma asamblearia durante 187
días, acompañado de movilizaciones de las compañeras
de los trabajadores, mensajes de apoyo desde todos los ámbitos
y una gran respuesta social. El campamento se disolvió por decisión
mayoritaria ante un acuerdo del Gobierno que suponía prejubilar
a una parte de los trabajadores y devolver sus puestos de trabajo al resto,
entre otras condiciones.
Han pasado casi dos años de esto y los acuerdos no se han cumplido.
El Gobierno únicamente ha prejubilado a 470 trabajadores de los
1800 que formaban la plantilla de Sintel. El resto sigue igual, a punto
de agotar las prestaciones por desempleo y sin ninguna expectativa cara
al futuro, ya que Telefónica no entrega la cartera de pedidos que
permitiría a estos trabajadores poner en marcha una cooperativa.
Ante esta situación, los trabajadores de Sintel han vuelto a las
movilizaciones. Pero ahora totalmente abandonados por los representantes
sindicales que un día les apoyaron, CCOO y UGT, que no sólo
no defienden los acuerdos alcanzados en su día, sino que tampoco
respetan las decisiones tomadas asambleariamente por estos trabajadores.
CCOO llegó a impedir la celebración de una asamblea general
y a desalojar a estos trabajadores de su sede, en la que se encerraron
para protestar por este hecho.
Los trabajadores de Sintel señalan que se sienten traicionados
por los sindicatos, y que sólo las CCOO de Madrid les han apoyado
enfrentándose al resto del sindicato.
En este estado de cosas se ha estrenado «El efecto Iguazú»,
un documental de Pere Joan Ventura que muestra la realidad del campamento
de Sintel, con imágenes seleccionadas a partir de muchas horas
de filmación de su vida cotidiana y los testimonios de los trabajadores
acampados. El film intenta ir más allá, con la voluntad
de extrapolar la experiencia de estos trabajadores a la realidad laboral
del mundo capitalista. El título se lo da uno de los protagonistas:
Hoy los trabajadores, en este modelo económico del capitalismo
globalizador, somos como pescadores en barca. Creemos que el río
está en calma, y sólo nos damos cuenta de lo que ocurre
cuando la barca, tu empresa, se acerca a la garganta (a Iguazú)
Para estos trabajadores, el estreno (muy minoritario, por otra parte)
del film ha supuesto la esperanza de volver a la actualidad y recuperar
la presencia social que un día tuvo su lucha. Para ellos, «mientras
se hable de nosotros, podremos seguir» .
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